Evento finalizado
En realidad, no tenemos niño sin padres o cuidadores, cualquier estado emocional que vive un niño incluido un adolescente se subscribe dentro del tono emocional familiar y de los recursos de reflexión y de regulación con los que cuentan los padres.
Abordar el malestar infantil implica no solo ir al pasado, si es el origen de ese malestar, sino además conectar como es atendido y calmado el malestar en el presente y eso supone mirar y tener en cuenta la interrelación familiar y el apego.
Comprender como atender y tener en cuenta, como un recurso terapéutico más, la presencia del sistema familiar y plantear la intervención desde las lentes del apego y el desarrollo es clave dentro de la intervención infanto juvenil.
Conseguir que el apego familiar transite hacía un apego más seguro después de una intervención terapéutica, es el mejor predictor de que en el futuro, si vuelve la adversidad, esa familia contara con mejores y mayores recursos para afrontarla.
Cristina Cortés. Psicóloga y Psicoterapeuta. Codirectora del Centro de Psicología de la salud Vitaliza